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lunes, 10 de diciembre de 2012

Beethoven. Sinfonía nº 3. Celibidache. Orquesta Filarmónica de Munich. 1987.


Queridos amigos dejamos esta noche un disco que hace tiempo ya que tenía en la recámara. Un disco cuanto menos sorprendente y diferente. Una interpretación realmente majestuosa y detallista de la Tercera Sinfonía de Beethoven de las manos del maestro Celibidache, interpretación que gustará o será rechazada, desde mi punto de vista no hay medias tintas.

Particularmente pienso que es una de las mayores ejecuciones de esta hermosa obra de Beethoven, tocada con una maestría asombrosa, con una minuciosidad y atención al detalle propias del Celibidache maduro que sacan a relucir momentos de una belleza rara vez escuchada. Es sin embargo una interpretación que cuesta asimilar, de tempos dilatados, de fraseos largos, de ritmo a veces realmente pesado. Una interpretación que no escucho de manera habitual pero que cuando lo hago me lleva a un estado de bienestar indescriptible.

Y me suele pasar igual con todo su ciclo de Beethoven publicado por EMI. Son de esos discos que tienes como verdaderas joyas pero que sólo se revelan como tales cuando se dan muchas circunstancias juntas; momento adecuado (cuál ya es cosa de cada uno), estado anímico, saturación por otras músicas o compositores, deseo de tranquilidad y serenidad. Cuando esas circunstancias se dan y pones cualquiera de sus discos de Beethoven alcanzas la gloria.

Ya hemos comentado en muchas ocasiones anteriores que pocas músicas aguantan la mano del Celibidache de los 80 y 90. De ellas Bruckner es la que mejor ha sido tratada por el maestro con recreaciones realmente irrepetibles y únicas. Beethoven parecería a primera vista uno de los compositores que podría ser "destrozado" por Celibidache, pero sorprendentemente no es así. Incluso diría que el maestro nos abre otra vía a la escucha de Beethoven, una vía totalmente sublime plagada de detalles sabiamente expuestos, de matices que muchas veces hemos pasado por alto o a los que no hemos dado importancia, de sonoridades bellísimas que llenan nuestro oído tanto o más que nuestro sentimiento. 

La partitura de la Tercera está desmenuzada pero no triturada, Celibidache trenza un tejido musical sonoro espectacular, soberbio, sin dejar lugar a puntadas inapropiadas. Teje un paño musical bellísimo sobre el que va depositando trocitos de seda musical como si fueran joyas sonoras; aún a pesar de la lentitud del tempo es tal la belleza de su discurso, su calidad técnica, su atención al total de la obra, que no llegas a perder la paciencia con ese discurso, es más te embelesas con muchas de sus palabras o frases como si fueran perlas de poesía.


Los músicos de la Filarmónica de Munich están realmente soberbios, con altísima claridad en sus exposiciones, con una sonoridad nítida, bella y encantadora. Y resulta difícil, muy difícil interpretar este Beethoven. Hace falta mucha calidad, mucha compenetración y mucha comprensión de la idea del maestro Celibidache para no estropear esta recreación musical, para aguantar el tipo ante las exigencias de esta idea de Beethoven. Mucha calidad. 

Las cuerdas de los muniqueses suenan a gloria bendita, sus maderas tienen una calidez asombrosa y una bellísima sonoridad, los metales en su punto justo de intensidad pero controlados para dar el punto adecuado de fuerza. Todos realmente fuera de lo común para ofrecer un sonido empastado, unitario, bello, delicado y de energía contenida o mejor dicho trasladada a la bellísima línea melódica de la obra. Verdaderamente geniales.

Espero que disfruten de esta interpretación como les decía diferente pero de una belleza inigualable. Les gustará o les defraudará, pero tengan el gusto de deleitarse al menos una vez con ella. No intenten compararla con otra interpretación de la misma por cualquier otro director; sencillamente es distinta. 

Beethoven
Sinfonía nº 3
Sergiu Celibidache
Orquesta Filarmónica de Munich 
Grabación: 12 y 13 de abril de 1987, München, Philharmonie am Gasteig